Inversión sostenible, el nuevo paradigma de inversión

Inversiones ESG

Este artículo fue escrito por María Ruiz , Asociada ESG de SURA Investment Management y publicado originalmente por World Finance. 

En la actualidad, los grandes desafíos ambientales, sociales y económicos que afrontamos como humanidad enfatizan más que nunca la necesidad de cambios estructurales en nuestro sistema económico: en la manera en que producimos y consumimos. El sector corporativo y los Gobiernos son llamados a tomar decisiones poniendo criterios de sostenibilidad cada vez más en el centro, que busquen equilibrar la generación de valor económico, con la protección de los sistemas ambientales y sociales que los soportan y los hacen posibles.


En este sentido, el sector financiero y los mercados de capitales juegan un rol fundamental, y la integración de asuntos no financieros en las decisiones de financiación e inversión está ganando una relevancia mayor a medida que se vuelven más claros los riesgos y oportunidades que se derivan de las prácticas ambientales, sociales y de gobierno corporativo de las compañías (catalogados como ESG por sus siglas en inglés).


A pesar de que la inversión sostenible no es un marco reciente y lleva un buen tiempo en su proceso de evolución desde la inversión basada en valores y la inversión socialmente responsable (SRI), el COVID-19 ha servido como un gran catalizador porque ha puesto de frente la necesidad de acción conjunta para dar respuesta a los retos que compartimos. Cada vez hay más evidencia que demuestra que aspectos como las condiciones laborales, la transparencia, la mitigación de los efectos negativos a ecosistemas y, en general, generar un impacto positivo en los grupos de interés de las compañías favorecen su generación de valor y perdurabilidad en el tiempo.

 

La sostenibilidad como tarea financiera

 

La sostenibilidad, en últimas, es la capacidad institucional de generar confianza y adaptarse a las nuevas expectativas, tanto del mercado como de los entes regulatorios en los países donde se tiene presencia. Frente a esto, según Christiana Figueres, quien fue Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas, hoy en día el 50 % de las corporaciones a nivel mundial están adaptándose a los marcos sostenibles, donde actualmente pueden caer en cuenta de que esta transición aporta un componente de rentabilidad significativo que anteriormente no tenían.


La pandemia ha expuesto y agudizado retos que hemos tenido por años, especialmente en el ámbito social, y es necesario comprender que muchos de los cambios que se han implementado llegaron para quedarse. Las disrupciones que hemos visto demandan intervenciones del sector público y privado encaminadas hacia una recuperación económica, pero también abren una oportunidad para que esta sea pensada con principios de sostenibilidad.


El papel de los inversionistas no es menor en este contexto, ya que a través de sus decisiones de asignación de capital inyectan liquidez a las economías y tienen la posibilidad de promover actividades que aporten a la sostenibilidad. 


Según el plan de finanzas sostenibles del Reino Unido, la inversión sostenible puede entenderse desde dos perspectivas. Por un lado, está el ‘enverdecimiento’ de las finanzas (greening finance), que consiste en la incorporación sistemática de criterios ESG en los análisis de inversión con el fin de tomar decisiones más informadas. De esta forma, se logra tener un panorama más completo sobre la estrategia, riesgos y oportunidades de las compañías, y potencialmente influenciar sus prácticas para que mejoren sus estándares de sostenibilidad. Por otra parte, está la financiación verde (financing green), que se trata de dirigir el capital a sectores y tecnologías que habilitan el camino hacia las tecnologías limpias, la descarbonización y el desarrollo sostenible.

 

Inversiones ESG en Latinoamérica

América Latina no se ha quedado atrás de esta transición global y 2020 ha sido un año de gran expansión de la inversión sostenible en la región. Una muestra de esto es el crecimiento de signatarios del PRI, que pasaron de 28 en 2019 a 69 en lo que llevamos de 2020. Esto demuestra un mayor interés y compromiso por parte de los inversionistas institucionales y gestores de la inversión en integrar criterios ESG en sus procesos.
Los reguladores y supervisores financieros están avanzando en normativa y guías técnicas para promover la divulgación de información ESG por parte de los actores del mercado; y las iniciativas gremiales o público-privadas como el Consejo Consultivo de Finanzas Verdes en México (CCFV), iniciativa firmada por más de 70 inversionistas institucionales bajo un manejo de activos equivalentes al 25 % del PIB de este país. Adicional a esto, el Programa de Inversión Responsable (PIR) en Perú ha ganado relevancia para fortalecer el conocimiento, definir estándares comunes e iniciar relacionamiento colaborativo con emisores alrededor de la inversión sostenible.


Inversión sostenible como planta de producción de energía

La inversión sostenible como estrategia transversal de nuestras decisiones

En SURA Investment Management estamos comprometidos con el fortalecimiento de nuestras capacidades de inversión sostenible. Como signatarios PRI estamos avanzando decididamente en la integración de criterios ESG en nuestros procesos de inversión de manera transversal en todos los tipos de activos. Trabajamos en este sentido con la convicción de que esto fortalece nuestro criterio de inversión, al tiempo que nos permite contribuir a la generación de bienestar y desarrollo sostenible de América Latina. Entendemos la inversión sostenible como una filosofía de inversión, somos conscientes de que es una capacidad por desarrollar y, actualmente, estamos avanzando en este propósito.


Hemos dado pasos significativos en este sentido. Actualmente, nuestro proceso de análisis bottom-up de compañías incluye la revisión de su desempeño ESG y su relacionamiento con sus stakeholders. Para este fin, hemos desarrollado una metodología de evaluación ESG propietaria que prioriza y pondera aspectos ambientales, sociales y de gobierno que son relevantes según el sector. Esta calificación toma como insumo información que obtenemos directamente con las compañías por medio de nuestros cuestionarios ESG y que complementamos con los análisis de un proveedor de datos externo. De esta manera, nuestro proceso se robustece al contar con más variables a analizar para identificar riesgos de inversión o fortalezas cuyo resultado, creemos, son inversiones de mayor calidad.


Dentro del universo ESG, hemos definido el cambio climático como foco de impacto, entendiendo que es quizás el mayor desafío que enfrentamos como humanidad, y que sus efectos cada vez más tangibles tienen un impacto en todos los sectores y geografías. La articulación de los esfuerzos de los diferentes actores sociales es fundamental para alcanzar las metas de limitar el aumento en la temperatura global a 2 °C. En este sentido, recientemente creamos una alianza con el think tank 2 degrees investing initiative para desarrollar una investigación conjunta sobre si es posible y qué implicaría construir un portafolio en mercados de América Latina que se alinee con este objetivo.

Los mercados inmobiliarios y la infraestructura también hacen parte del universo sostenible


Inversión sostenible en la infraestructura

También integramos criterios ESG en nuestras inversiones en activos alternativos y llevamos a cabo un due diligence riguroso que incluye la evaluación de las prácticas ambientales y sociales de los proyectos en los que invertimos. Además, buscamos adherirnos a estándares internacionales.


En la estrategia de deuda en infraestructura, por ejemplo, buscamos que los proyectos que financiamos se implementen conforme a las normas estándar IFC y a los Principios de Ecuador, es decir, que además de cumplir con la regulación aplicable, deben tener una mirada integral de su impacto y adelantar acciones para mitigarlo o compensarlo.


Por otra parte, en nuestras inversiones inmobiliarias buscamos que todos los proyectos de desarrollo cuenten con una certificación de construcción sostenible. Actualmente, estamos desarrollando un plan para integrar de manera cada vez más central estándares de uso eficiente de los recursos y de bienestar para quienes habitan los espacios que gestionamos. A modo de ejemplo, estamos finalizando la construcción del Edificio Nueva Córdova, siendo el primero en Chile que cuenta con una fachada fotovoltaica integrada a la estructura desde el diseño, la cual permitirá evitar la emisión de 190 toneladas de CO2 al año. Además, está en proceso de certificación LEED Gold, la cual incorpora tecnología que busca una mejor calidad ambiental interior y ofrece cargadores para vehículos y bicicletas eléctricas.

La transparencia también hace parte del mundo ESG

 

Es claro que hay retos asociados a la implementación de prácticas de inversión sostenible, como la disponibilidad de información ESG frecuente y comparable. Esto, sumado a la convergencia de los mercados hacia estándares de evaluación homólogos que permitan que dichos criterios sean incorporados en los precios y haya un movimiento significativo de capital. También se tiene la adaptación de metodologías internacionales a la realidad de nuestra región y la creación de mecanismos para evitar el greenwashing, pues impide que se den los cambios estructurales que se necesitan. Sin embargo, vemos como una muy buena señal que América Latina se introduzca en esta dinámica global y que cada vez más actores de la región estemos desarrollando conocimiento alrededor de la conexión de sostenibilidad con retorno financiero.


Desde SURA Investment Management asumimos nuestro rol regional a través del compromiso con el desarrollo sostenible como elemento transversal en nuestra filosofía de inversión y estrategia central de la gestión de activos. Debido a esto, nos diferenciamos al momento de atender la demanda global con un desarrollo de soluciones ESG al servicio de inversionistas institucionales con el fin de contribuir a la sostenibilidad de la región y el planeta desde una mirada de creación de valor a largo plazo.

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